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Es
evidente que el actual sistema educativo resulta deficitario
en la oferta de actividades experimentales. Los programas
escolares están saturados de contenidos teóricos y las estructuras
educativas impiden que la escuela se abra al exterior y se
integre vivencialmente en el mundo que la rodea. Así, la escuela,
sobre todo la urbana, queda encerrada en sí misma y en sus
programas. La consecuencia es que la realidad llega al niño
fuera de su vida escolar, surgiendo graves problemas de motivación
y rutina, de desconexión con la realidad. |
| El
esfuerzo de los renovadores de la enseñanza ha de dirigirse
a la solución de, entre otros, estos problemas citados. Desde
hace algunos años están creándose alternativas en éste sentido,
la nuestra es una de ellas.
El
planteamiento fundamental de la granja-escuela es ofrecer
a los niños un conjunto de experiencias enmarcadas en el
ámbito del mundo rural y las Naturaleza. Acercarlos a la
comprensión de las relaciones que se dan en nuestro entorno
y fomentarles el sentido crítico del uso que se viene haciendo
de los recursos naturales y la necesidad de preservarlos.
Se
trata también de conjuntar una serie de recursos didácticos
que posibiliten la consecución de estos objetivos, de presentar
experiencias de una manera práctica y natural, dentro de
un medio agrícola y artesano, que favorece la disposición
de los niños al descubrimiento y la investigación.
Las
actividades se programan con criterios de motivación y globalización,
para grupos reducidos. El principal centro de interés del
que nos ocuparemos, la Naturaleza, permanece presente en
todas las actividades que, con distintos contenidos, se
les van proponiendo a los niños-as.
Socialización
y autonomía son otros objetivos importantes a tener en cuenta,
ya que los niños han de convivir, durante su estancia entre
nosotros, lejos de su entorno familiar y escolar habituales.
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